Artículo Cuaderno de Trabajo Social 15

Trabajo de redes. Sentidos y significados desde el trabajo social

Autor(es)

Julia Cerda Carvajal

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Sobre los autores

RESUMEN

La importancia del enfoque de trabajo con redes en el trabajo de acción social se ha difundido durante las últimas décadas, contando con diversidad de modelos y acciones en las prácticas profesionales. Este artículo promueve una reflexión acerca de su relevancia para lograr cambios en los territorios y en las vidas de las personas. Se inicia con una conceptualización de este constructo para, luego, seguir con su evolución en el campo de lo social, sus características y elementos que se deben considerar cuando se interviene.

ABSTRACT

The importance of the networking approach in social action work has remained for the last decades, gaining importance on its own and complemented by a diversity of models and actions in professional practices. The article promotes a reflection on its importance to achieve changes in the territories and in the lives of people, beginning with a conceptualization of this construct, the evolution it has had in the field of social, its characteristics and elements to consider when you intervene.

 

INTRODUCCIÓN

Parece ser un hecho que las redes sociales impactan de forma significativa en el ámbito de lo cotidiano en todo el planeta. Para quienes trabajamos en torno a las acciones con sentido social de justicia, las redes adquieren importante fuerza para lo que denominamos logros de cambio y transformaciones sociales, relevantes en la acción de las profesiones de lo social. Desde la acción de Trabajo Social, trabajar con y desde redes es esencial para impulsar los cambios. Las redes implican importantes propuestas, vínculos, fuerzas, movimientos de acción social.

La red social se puede entender como un conjunto claramente definido de actores que se encuentran vinculados mutuamente a través del establecimiento de relaciones sociales (Lozares, 1996). Montero (2003) considera la red como una estructura social en la que los individuos encuentran protección y apoyo para la satisfacción de necesidades gracias al soporte ofrecido en el contacto con el otro. Las redes involucran, por tanto, un patrón de intercambio de recursos que se da entre una serie de individuos unidos directa o indirectamente mediante diversas interacciones y comunicaciones que se instauran de forma espontánea o intencional (Light y Keller, 2000). Para tales efectos se requiere del establecimiento de relaciones de confianza y reciprocidad entre individuos que se conocen personalmente y tienen un interés compartido (Samper, 2004).

Las redes sociales se crean en un proceso permanente de construcción que se da a nivel individual y colectivo producto de la dinámica de reciprocidad establecida por sus integrantes, permitiendo que los recursos de esta sean potencializados (Dabas, 1993) gracias a la experiencia de compartir los aprendizajes, conformándose un sistema de interacción abierto, multicéntrico y heterárquico (Dabas y Núñez, 2006).

La red se puede interpretar entonces como una forma de proporcionar apoyo afectivo, moral, económico o social, así como de configurar mecanismos de sobrevivencia para otorgar bienestar, permitiendo solucionar problemáticas asociadas al desarrollo cotidiano del grupo y dirigidas a cubrir las necesidades surgidas de la ausencia del Estado y del núcleo social mayoritario en general (Madariaga; Abello y Sierra, 2003).

Se podrían presentar distintas y numerosas conceptualizaciones en torno a este constructo social. Asimismo, resulta interesante revisar las bases y avances de la teoría.

 

1. LA TEORÍA SOCIAL DE REDES

Señala Ávila-Toscano (2012) que

[…] el origen de la teoría de las redes se puede señalar desde los aportes de la Gestalt a través de Kurt Lewin, quien sostuvo que la percepción, la conducta de los individuos y la estructura misma del grupo en el que se encuentran inmersos están inscritos en un espacio social formado por el grupo y el entorno que lo rodea, constituyendo de esa manera un campo de relaciones que, según Lewin, pueden ser analizadas formalmente desde modelos matemáticos.

También reconoce el aporte de los razonamientos de Moreno, hacia 1934, con el desarrollo de la sociometría, precedida de los avances en la Teoría Matemática de los Grafos hacia finales de la década de 1940 y principios de la década de 1950, con el fin de dar explicación a la estructura social de pequeños grupos, intentando evidenciar el impacto de estos sobre la conducta individual (Galaskiewicz y Wasserman, 1993). En esta parte de la historia, Scott (1991) desarrolla importantes aportes, anclado en un funcionalismo estructural.

En la década de 1950, Barnes analiza relaciones como la amistad, el parentesco y el vecinaje en grupos de pescadores, llegando a la conclusión de que la totalidad de las relaciones sociales debían estudiarse como un conjunto de puntos (correspondientes a nodos) que se vinculan con líneas para formar redes totales de relaciones, modelo gráfico empleado en la actualidad. Nadel (1957, citado en Lozares, 1996), consideró que las redes sociales son estructuras de roles que podrían ser investigadas por métodos comparativos y modelos matemáticos, todo ello enmarcado en una perspectiva antropológica cultural.

El desarrollo de la teoría en las siguientes décadas del siglo XX permitió que la teoría de redes sociales hiciera aportes en distintos campos del saber, desde lo metodológico a la comprensión de procesos de estructuras sociales, estudios de las relaciones entre actores sociales a gran escala, relaciones entre posiciones sociales, estudios entre características o atributos de pares ordenados por diadas (amistad, pertenencia política, nacionalidad), empleo de encuestas muestrales para estudio de redes sociales ego-centradas o redes personales, análisis de la vinculación e interacción entre pequeños grupos y grupos extensos. A inicios de los años ochenta, se produjeron avances que determinaron fundamentos pertinentes para la teoría de la acción. Se desarrollaron estudios sobre la autonomía estructural y la manera en que las redes sociales condicionan la acción social (Burt, 1982), estudios de redes sociales como capital social que los actores pueden emplear para alcanzar sus propios fines (Granovetter, 1985 citado en Lozares, 1996), estudios acerca de cómo las redes sociales pueden influir sobre otros sistemas de acción (Ávila-Toscano, 2012), entre otros.

Desde este panorama, se ha ido consolidando un espacio que permite que la teoría de redes se desarrolle y logré reconocimiento como aporte en el sentido de una visión compleja de la sociedad. No se puede obviar que esta teoría ha logrado conformar una visión de comprensión y análisis de tipo interdisciplinario.

Además de las funciones sociales de las redes, hay que considerar el apoyo emocional, la contención, los afectos y la reciprocidad de los intercambios ante situaciones de desigualdad social.

 

2. UN SENTIDO DESDE LA ACCIÓN. REDES CON PERSONAS Y FAMILIAS

En Trabajo Social, el constructo de red social es parte del lenguaje diario en la acción. No se permite estar desvinculado de las concepciones de la realidad social. Pensar las personas, las familias, los grupos, las comunidades, las regiones, pensar el mundo es pensar en redes. La interacción está mediada por redes. El manejo de los problemas requiere de recursos internos, externos, expresión de relación entre las personas, la familia y el entorno. Así aparece la red social.

Los indicadores funcionales de una red social serán aquellos que permitan la colaboración que respete el accionar independiente de cada componente de la red. La elasticidad de la membrana es importante, sus puentes deben ventilarse por una equilibrada corriente de dependencia e independencia para fortalecer la autodeterminación de todos y cada uno. En red social, cada grupo funciona en forma propia y también con los otros.

La dinámica de las redes sociales se instituye según el contexto al que pertenecen. Este contexto es el marco significativo de ocurrencia de la vida de la red en el cual la conducta y los mensajes verbales y no verbales se hacen significativos. La conducta y su dinámica debe comprenderse dentro del contexto.

Las redes sociales, desde esta perspectiva, se clasifican en redes primarias, secundarias e institucionales. Las redes primarias se constituyen en el mapa mínimo que incluye personas interactuando. Se trata de la familia (nuclear o ampliada hasta la tercera generación), de la suma de relaciones de una persona que percibe como significativas y que fundan los vínculos personales. Estas redes primarias se expanden hacia ámbitos sociales inmediatos, de cercanía y contacto directo. En esta red primaria también pueden contemplarse ciertas relaciones de amistad.

Las redes secundarias tienen lugar en contextos más lejanos al grupo primario, de menor proximidad, situados en el mundo externo a la familia. Las redes institucionales, por su parte, se caracterizan por una distancia mayor y un trato indirecto.

En general, las redes sociales se expanden desde lo familiar hacia el mundo externo, en atención a los ciclos evolutivos, la incorporación de recursos para las diferentes funciones que debe cumplir la familia de otros y la necesidad de sistemas de apoyo. Desde esta perspectiva, se trata de pasar de uno a otro ámbito de trabajo, “en un continuo integrado que incluye a la familia, a los círculos íntimos, las redes informales grupales, comunitarias” (Campos, 1996).

Hay una serie de características de las redes que aportan al Trabajo Social. Por ejemplo, en cuanto a la comprensión de que las personas construyen sus redes a partir de sus relaciones íntimas, así como las pautas y relaciones que establece en torno a su consumo. Constituyen el espacio psicosocial, tejido de vínculos del sistema de comunicaciones y afectos en una doble mirada: un valor cultural de construcción de identidad y un valor funcional de ayuda y sostenimiento. Desde la visión positiva de las redes se encuentra la idea de una “inmunidad social” frente a situaciones que son generadoras de estrés (Campos, 1996).

Establecer la funcionalidad de las redes social es importante. Al respecto, Chadi (2000) señala que la funcionalidad depende de la intensidad y reciprocidad de la red; es decir, del grado de vinculación entre sus miembros, el compromiso mutuo entre los integrantes del grupo, de acuerdo con las funciones que cada uno cumple respecto de los demás.

También es importante tener presente la cercanía o distancia, la independencia o dependencia de la red social. Así, un indicador de funcionalidad es la colaboración en coexistencia con la independencia. En el marco de este indicador, un excesivo aglutinamiento o desapego serían percibidos como disfuncionales. La metáfora correspondiente a este indicador es la de una membrana suficientemente elástica para facilitar el movimiento con la cohesión necesaria.

 

3. CARACTERÍSTICAS DE LAS REDES DE ACUERDO CON VILLALBA (1993)

3.1. Características estructurales

  • Tamaño: es el número de personas que componen la red social de una persona. Existen diferencias significativas entre el tamaño de las redes sociales de la población general, de la población con trastornos de personalidad y de la población psicótica en una determinada cultura.
  • Composición: es el número de diferentes tipos de personas en la red (número de familiares, amigos, vecinos, compañeros). Se considera que una red social variada en su composición permite a las personas de la red y a la persona de referencia una flexibilidad de roles y relaciones.
  • Densidad: es el grado de interconexión que tienen los miembros de la red entre sí, independientemente de la persona de referencia. Una red social densa suele relacionarse con un potencial de apoyo importante, pero también con una función de control que puede impedir el cambio de roles sociales cuando este sea saludable.
  • Dispersión: hace referencia a los niveles de relación en términos de tiempo y espacio. Refleja la facilidad de contacto con los miembros de la red y nos indica la disponibilidad de apoyos.

3.2. Características interaccionales

  • Multiplicidad: hace referencia a las relaciones que sirven para más de una función o que incluyen más de una actividad.
  • Contenido transaccional: intercambio de ayuda material, emocional, instrumental entre la persona y los miembros de su red.
  • Direccionalidad: grado en que la ayuda afectiva, material o instrumental es dada y recibida por la persona. Indica la reciprocidad y el flujo del apoyo social.
  • Duración: extensión en el tiempo de las relaciones de la persona con su red social. Indica estabilidad en las relaciones.
  • Intensidad: fuerza con la que es percibido el vínculo.
  • Frecuencia: frecuencia con que la persona mantiene contacto con los miembros de la red.
  • Características de apoyo social de las redes sociales: se refiere al tipo de apoyo social que se transmite entre los miembros de la red y la persona de referencia. Los tres tipos de apoyo más importantes para valorar en las redes son: el apoyo socioemocional (expresiones de afecto y cuidados positivos), apoyo instrumental (información y orientación en la resolución de los problemas) y apoyo material (a través del cual se da o se reciben bienes materiales).

 

4. LA DENOMINADA INTERVENCIÓN EN RED

Chadi (2000) plantea una metodología de Trabajo Social para el proceso de trabajo en red. Contempla una serie de etapas que se articulan correlativamente, partiendo desde los micro a los macrosistemas.

En intervención social, la metodología consiste en “instrumentar una organización coherente en la red social que garantice la salud en sentido general, a través de su transformación en una unidad de apoyo, fortalecimiento y esclarecimiento” (Chadi, 2000, p. 76). Se parte del equilibrio entre lo estable en la organización de la red con miras hacia su evolución en un esquema más funcional.

A su vez, la metodología implica un reencuadre en la intervención que permite a la red el logro de una organización mínima que la habilita para establecer objetivos compartidos que reforman su accionar. Este reencuadre considera aspectos básicos, tales como dar prioridad a las relaciones respecto de las personas, ampliar el campo de observación y ordenar y activar los puentes de comunicación.

Para claridad de lo señalado en los párrafos anteriores, se podrían identificar algunos ejemplos que se consignan en la Tabla 1.

Tabla 1. Logros de aspectos básicos de trabajo de red

Fuente: basado en Chadi (2000).

Este proceso de trabajo de red se inicia desde una solicitud de ayuda desde las personas, la familia, los grupos. Necesariamente, se produce una reconstrucción de una visión macro de la demanda y el problema. Se consideran variables de tipo históricas, culturales, económicas y sociales que afectan de una u otra forma la cotidianidad de los integrantes de la micro red, y se motiva la participación de las personas y familias en la resolución de sus problemáticas, empleando los recursos que les son propios.

Las tres etapas de trabajo implican el diagnostico social de red, la evaluación de los medios y las distintas intervenciones según tipo de red.

Tabla 2. Etapas de trabajo en red

En la etapa 1, el profesional debe observar los vínculos existentes, obteniendo información acerca de cuáles es necesario reforzar, cuáles son significativos y cuáles se deben crear. De igual forma, es convocado a evaluar los grados de apertura o repliegue de cada red, en otras palabras, determinar si su interacción con el medio es favorable. En la segunda etapa de este proceso es indispensable identificar cuáles son los recursos útiles que permiten estrategias de articulación y funcionamiento acordes con los objetivos de la red. En la fase siguiente, la intervención se encuentra dividida en fases de intervención en la red primaria, la red secundaria y la red institucional. En las dos primeras fases las y los trabajadores sociales son instados a mejorar los procesos de comunicación y participación en estos grupos, así como a generar separación en las relaciones aglutinadas y proximidad en aquellas que se encuentren dispersas, teniendo en cuenta que los sistemas primarios y secundarios no solo son instancia de dificultades, sino esencialmente de soluciones, por tanto responsables y gestores de cambio.

La intervención en la red institucional está orientada a trabajar en las problemáticas que presenta la institución, las cuales, en opinión de la autora, no son consideradas debido a que la atención de los profesionales se concentra en las situaciones presentadas por los usuarios. La intervención incluye entonces crear espacios que potencien el trabajo transdisciplinario y la evaluación de la participación de la institución en las soluciones y progresos alcanzados por los usuarios, teniendo especial cuidado con la injerencia excesiva de la institución en el tejido relacional natural, el cual debe ser orientado y gradualmente dejado, una vez se perciba como ordenado y eficiente por sí mismo.

Tabla 3. Etapa de intervención de redes primarias, secundarias e institucionales

Para los tres niveles es importante el devolver a las redes sus funciones propias.

 

5. UN SENTIDO DESDE LA ACCIÓN CON LAS COMUNIDADES

Anteriormente, se mostraron las distintas redes y las posibilidades de trabajo que posibilitan con personas individuales y familias, así como las tres fases: identificar la red, analizar la red e intervenir en red. Sin embargo, cuando se trabaja con comunidades

[…] hablamos de identificar la red social, nos referimos a conocer la existencia de personas de la comunidad que las ayudan; a la capacidad de autocuidado de la persona o familia de referencia y de los miembros de la red más relevantes; a los profesionales que las están ayudando desde el sistema formal y con quienes han establecido una relación de ayuda y confianza; y a las posibilidades de las personas para cuidar, mantener, aumentar o modificar su propia red (Rodríguez, 2014, p. 303).

El trasfondo de trabajo con redes en la comunidad refiere al impulso de la participación comunitaria.

Se trabaja con los enfoques y estrategias de redes y apoyo social y se impulsan estos sistemas, para favorecer todas las colaboraciones posibles entre los servicios y los sistemas de ayudas informales, como hemos expuesto anteriormente […] Entendiendo que gran parte de las exclusiones y los riesgos en los que viven familias, niños y adolescentes tienen que ver con falta de apoyo, deterioro o cansancio de estos y aislamiento y rechazo social (Villalba, 1993).

 

6. EN CUANTO A LAS CONDICIONES DE LOS Y LAS PROFESIONALES DEL TRABAJO SOCIAL PARA TRABAJAR CON RED

Hay una serie de características que se han sistematizado respecto de los equipos que trabajan en red. Lo primero es que “estén abiertos a producir cambios en las posiciones profesionales, que tengan una gran flexibilidad para el desempeño de roles múltiples y capacidad de negociación y diálogo” (Villalva, 2004, p. 292). Otro aspecto que se señala es que estos equipos deben trabajar la comunicación y los conflictos de manera de encontrarse abiertos a innovaciones y cambios sociales, y que sus respuestas a las comunidades tengan estas mismas características. Asimismo, deben hacerse cargo del abordaje de las crisis, la entrada y salida de miembros/as de redes, el diálogo, la negociación y mutuo cuidado, así como motivar el autocuidado y tener presente en la acción los valores y principios: autonomía, respeto, libertad individual con los límites impuestos por las propias restricciones legales, sobre todo de protección de los niños y niñas, mayores y personas en alto riesgo psicosocial (Villalba, 2004).

Las capacidades y habilidades profesionales que se requieren en la intervención en redes se refieren a:

  • La articulación y el fortalecimiento de los diferentes tipos de relaciones, ya sean personales, sociales, intergrupales o interinstitucionales, entre otras.
  • Asumir los roles de experto-consultor, orientador-formador, referente organizativo y de recursos, facilitador de procesos individuales y colectivos, coordinador de ayudas externas (Rodríguez, 2014, p. 309).

En cuanto a las funciones, se han identificado algunas, entendiendo que la acogida, la orientación y el acompañamiento continúan siendo la mejor armadura para la intervención social. Respecto de la intervención en redes sociales, el trabajador social tiene entre sus funciones (Rodríguez, 2014, p. 311):

  • Identificar el tejido relacional y conocer los recursos existentes en la comunidad.
  • Examinar, junto con la persona/familia, las redes de apoyo a las que puede acceder.
  • Contribuir al desarrollo y evaluación de las redes de apoyo.
  • Complementar los recursos de apoyo existentes en las redes de las familias.
  • Mediar en las interacciones conflictivas de las redes.
  • Mediar en la relación entre las personas y sus sistemas de apoyo.

Respecto de los principales problemas sociales que requieren ser trabajados desde el enfoque de redes sociales, a juicio de profesionales estos serían los expuestos en el siguiente cuadro.

 Cuadro 1. Problemas sociales que requieren de ser abordados desde el enfoque de redes sociales

Fuente: Rodríguez (2014).

 

7. UN SENTIDO DESDE LOS MOVIMIENTOS SOCIALES

Respecto de la contingencia en nuestro país, no se puede dejar de lado el sentido que tiene este enfoque en el contexto de los movimientos sociales. En este sentido, se trataría de un nuevo paradigma en Trabajo Social, muy cercano a las expresiones de los nuevos “movimientos en las sociedades complejas como redes invisibles, de grupos, de puntos de encuentro, de circuitos de solidaridad, que difieren profundamente de la imagen del actor colectivo políticamente organizado” (Melluci, 2001, p. 97, citado por Henrique, 2009). Este hecho es relevante hoy en este contexto social en que lo colectivo debiera ser más fuerte para servir de contraparte al individualismo unipersonal del pensamiento hegemónico neoliberal.

Estos cambios históricos y sociológicos generales nos hacen evidente, entonces, que estamos viviendo la emergencia de un nuevo paradigma sociológico, necesario para explicar el paso de los movimientos sociales de la sociedad moderna a nuevos movimientos sociales de las sociedades complejas contemporáneas (Henrique, 2009).

El enfoque ha posibilitado algunas aproximaciones a las nuevas movilizaciones colectivas en este mundo contemporáneo de tipo transterritorializado. Así,

[…] el componente político de redes abre la posibilidad de decisión y actuación que tienen los sujetos frente a asuntos que les conciernen; de ahí su conexión con apuestas alternativas a los modelos dominantes del desarrollo, en las que el enfoque es de abajo hacia arriba, desde los procesos gestados en las propias culturas y donde cobra relevancia la autogestión, la organización social y los movimientos de base como fundamento para imaginar nuevos mundos (Gil, 2015, p. 184).

La reflexión sociológica nos recuerda que existe relación entre las redes y transformaciones socio históricas de las formas organizacionales en las sociedades complejas, lo que causaría dificultades a la teoría, pero que visto desde las redes sociales motivaría el trabajo en varios ámbitos importantes, la emancipación de la sociedad civil, la gestión social solidaria y la democracia participativa.

En búsqueda de sentidos y significados de la acción de redes en los diversos campos de la profesión, sabemos por reflexión y práctica que nos queda mucho por caminar en torno a la importancia de las redes sociales en la vida de las personas, el crecer como disciplina en el apoyo social y la comprensión de que nos encontramos frente a fenómenos socio históricos complejos de los cuales forman parte las redes sociales.

 

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