Artículo Cuaderno de Trabajo Social 9

La nueva ecuación civilizatoria y el Trabajo Social / The new civilizing equation and Social Work

Autor(es)

Lilian Domínguez, Rosa Ruffinelli

Secciones

Sobre los autores

Recibido: 30/03/2017 Aceptado: 04/06/2017

Resumen

El presente ensayo busca analizar, en el actual mundo cambiante, que enfrenta la sociedad al Trabajo Social como profesión, con un escenario globalizado, un planeta en donde la nueva ecuación civilizatoria cuenta con variables de todo tipo, que están relacionados con la producción, el consumo, el consumismo y la tecnología, por citar algunas, con sus variantes propias, dependiendo del Hemisferio en donde uno se ubique.

Se desarrollan ideas mediadas principalmente por tres autores, Bauman, la CARTA ENCÍCLICA LAUDATO SI’ y el material de la catedra CTS del Dr. Walter Bazzo, un destacado docente brasileño que brinda elementos básicos que permiten vincular el desarrollo tecnológico en el que se encuentra nuestra sociedad actual, con una profesión tan humanista como es el Trabajo Social, que en esencia no tiene un apego histórico a lo tecnológico.

 

Abstract

The current essay seeks to analyze in the present changing world that society faces to Social Work as a profession, with a globalized scenario, a planet where the new civilization equation has variables of all kinds that are related to production, consumption, consumerism and technology, to name a few, with their own variants depending on the hemisphere where one is located.

Ideas developed mainly by three authors, Bauman, the ENCYCLICAL LETTER LAUDATO SI ‘and the material of the CTS chair by Dr. Walter Bazzo, an outstanding Brazilian teacher that provides basic elements that allow to link the technological development in which our actual society. With a profession as humanistic as Social Work, this in essence has no historical attachment to the technological.

 

LA MODERNIDAD Y LA TECNOLOGÍA

Una ecuación (concepto derivado del latín aequatio1) constituye una igualdad donde aparece como mínimo una incógnita que exige ser develada. Si bien es un concepto matemático, es propuesto por el autor (Bazzo, 2017) para representar los diferentes elementos que hacen al ser humano hoy como un individuo que debe adecuarse a un conjunto de costumbres, ideas, creencias, cultura y conocimientos científicos y técnicos que caracterizan a un grupo humano en un momento de su evolución dentro de la historia, que lo hace miembro de él.

Hablar de ecuación civilizatoria nos ubica en una sociedad con características muy particulares, en donde las variables son cada vez más complejas e incalculables, al decir de Bauman, la sociedad líquida, el fin del modernismo sólido.

(…) los sólidos, a diferencia de los líquidos, conservan su forma y persisten en el tiempo: duran. En cambio, los líquidos son informes y se transforman constantemente: fluyen. Por eso la metáfora de la liquidez es la adecuada para aprehender la naturaleza de la fase actual de la modernidads el momento de la desregulación, de la flexibilización, de la liberalización de todos los mercados. No hay pautas estables ni predeterminadas en esta versión privatizada de la modernidad. Y cuando lo público ya no existe como sólido, el peso de la construcción de pautas y la responsabilidad del fracaso caen total y fatalmente sobre los hombros del individuo. El advenimiento de la modernidad líquida ha impuesto a la condición humana cambios radicales que exigen repensar los viejos conceptos que solían articularla (Bauman 2007).

 

En este modelo de sociedad, en donde nada es estático, todo es cambiante; en donde aparentemente todo vale y lo único importante es tener; en donde nos volvemos esclavos del consumo cada vez más irracional; y en donde todo es mercancía y está a nuestro alcance:

El mundo está lleno de posibilidades como una mesa de buffet repleta de platos apetitosos, cuya cantidad excede la capacidad de degustación del más eximio glotón. Los invitados son consumidores, y el desafío más exigente e irritante que deben enfrentar es la necesidad de establecer prioridades: la necesidad de desechar algunas opciones y dejarlas inexploradas (Bauman 2007).

 

El trabajo social es definido por la Federación Internacional de Trabajadores Sociales FITS o IFSW y la Asociación Internacional de Escuelas de Trabajo Social (IASSW), como:

La profesión que tiene por objeto la intervención y evaluación social ante las necesidades sociales para promover el cambio, la resolución de los problemas en las relaciones humanas y el fortalecimiento y la libertad de la sociedad para incrementar el bienestar y la cohesión…”, Mediante la utilización de teorías sobre comportamiento humano y los sistemas sociales, el trabajo social interviene en los puntos en los que las personas interactúan con su entorno. Los principios de los Derechos Humanos y la Justicia Social son fundamentales para el Trabajo Social.

 

Encontramos entonces que las nuevas tecnologías se convierten en un elemento fundamental para poder alcanzar estos objetivos que nos definen como profesión. Pero qué significa esto, traducido a la nueva ecuación civilizatoria en una modernidad líquida, que ha traído consigo muchos cambios radicales en la condición humana, donde se conjuga un abismo cada vez más amplio, debido a que todo lo financiado por la sociedad no llega a toda la sociedad y el bienestar que brinda la tecnología no es para todos, porque se llega a ella a partir de la capacidad de comprarla.

Es indiscutible la necesidad de tecnología en todos los aspectos que hacen a la vida del ser humano. Hoy no podemos pensar en ninguna profesión sin pensar en lo que puede aportar la tecnología para la optimización de ella, desde la coordinación, la dirección, la evaluación, la gestión, la investigación, la planificación y todas y cada una de las funciones que desarrollamos, se hace necesario que sepamos implantar aquellos instrumentos tecnológicos propios para cada espacio y momento.

Al hablar de ello no estamos dejando de lado la esencia de la profesión, que es el ser humano. Pero un ser humano en medio de un sinnúmero de variables cambiante día a día, segundo a segundo, pero sí estamos hablando de que utilicemos el potencial de estas para alcanzar los objetivos que nos planteemos.

Si bien el Trabajo Social es una profesión nueva, se resiste a introducir la tecnología en su ejercicio profesional, siendo que ello daría un aporte valiosísimo y una optimización de su tiempo, incluyendo algunas tecnologías para el desempeño de su quehacer profesional, y sobre todo aportar nuevas visiones y formas de resolver problemas sociales complejos.

Esta resistencia se debería a varias condiciones que hacen a la ciencia y la tecnología como de otro mundo, un mundo frío y mecánico que no es propio del ser humano, y que hacen que los seres humanos nos volvamos dependientes de ello. Por más que nos resistamos, estamos expuestos a un “atrincheramiento tecnológico” porque no podremos escapar por mucho tiempo y caeremos necesariamente a su uso, porque todo conspira para que ello ocurra. Hoy los teléfonos fijos están obsoletos, perdieron toda funcionalidad a causa de la aparición de los móviles o dispositivos inteligentes, que no solamente tienen la utilidad de hablar, sino de un sinnúmero de funciones que pueden cumplir, y así como este hay millones de elementos tecnológicos que se metieron en nuestras vidas, que nos la facilitan y aparentemente se quedarán por mucho tiempo.

La humanidad ha ingresado en una nueva era en la que el poderío tecnológico nos pone en una encrucijada. Somos los herederos de dos siglos de enormes olas de cambio: el motor a vapor, el ferrocarril, el telégrafo, la electricidad, el automóvil, el avión, las industrias químicas, la medicina moderna, la informática y, más recientemente, la revolución digital, la robótica, las biotecnologías y las nanotecnologías. Es justo alegrarse ante estos avances, y entusiasmarse frente a las amplias posibilidades que nos abren estas constantes novedades, porque «la ciencia y la tecnología son un maravilloso producto de la creatividad humana donada por Dios» (CARTA ENCÍCLICA LAUDATO SI’. 2015).

 

Pero este uso de la tecnología no debe ser considerado solamente negativo, aunque para toda una generación que sobrepasa los 50 años de edad, y que se encuentra en plena edad productiva, la tecnología es un verdadero problema, pues lo obliga a un aprendizaje forzoso y a modificar su forma de hacer las cosas, que en este caso sería uno de los componentes de esta ecuación civilizatoria, en lo que hace al Trabajo Social específicamente y no permite apreciar todo lo que ella está dando a nuestra vida y su calidad.

“La tecnología ha remediado innumerables males que dañaban y limitaban al ser humano. No podemos dejar de valorar y de agradecer el progreso técnico, especialmente en la medicina, la ingeniería y las comunicaciones” (CARTA ENCÍCLICA LAUDATO SI’. 2015).

Otro punto importante en el desarrollo de la idea de vincular a la ciencia y la tecnología con el Trabajo Social, se centra en que plantea intervención y evaluación social; pero una evaluación social con qué variables: ¿con las que aprendimos a lo largo de la formación, hace una o dos décadas, y hoy ya no corresponden al modelo social que enfrentamos como sociedad? Hace unas décadas la sociedad tenía una estructura donde se diferenciaban clases sociales. Para Karl Marx las clases sociales pueden entenderse de dos formas, sea como: 1) grupos de individuos que se definen por una misma categorización de sus formas de relacionarse con los medios materiales de producción (particularmente la forma de obtención de sus rentas), o 2) una conciencia de clase entendida como la creencia en una comunidad de intereses entre un tipo específico de relaciones socioeconómicas. Hoy esto ya no existe tal como fue planteado por Marx, porque el modelo de trabajo ha sido modificado. Hoy la conciencia de clase no está dada por la comunidad de intereses, en un mundo globalizado no se pueden visualizar estas clases en una sociedad. ¿Cómo un profesional que no considera estas nuevas variables puede intervenir y evaluar? Es realmente todo un desafío para la profesión.

El problema analizado hasta ahora es solo un grupo de variables de esta ecuación. Existe otro más profundo todavía, que no solamente afecta a la profesión sino a todas, y es el modo como la humanidad de hecho ha asumido la tecnología y su desarrollo junto con un paradigma homogéneo y unidimensional, cuando en realidad es tan complejo y variado conforme al Hemisferio en el que nos encontramos.

Aunque discursivamente somos una aldea global, para el Hemisferio Sur, productor y reproductor de pobreza de la aldea global, que de alguna manera está siendo dominada por los poderes que regulan el orden mundial actual (la globalización); los cuales han hecho de la sociedad una “sociedad de consumo” y en la que todo gira en torno al “salir de compras”, con lo que perdemos lo más importante que tenemos como seres humanos, nuestra libertad.

La sobriedad que se vive con libertad y conciencia es liberadora. No es menos vida, no es una baja intensidad sino todo lo contrario. En realidad, quienes disfrutan más y viven mejor cada momento son los que dejan de picotear aquí y allá, buscando siempre lo que no tienen, y experimentan lo que es valorar cada persona y cada cosa, aprenden a tomar contacto y saben gozar con lo más simple (CARTA ENCÍCLICA LAUDATO SI’. 2015).


CONCLUSIÓN

Leer se aprende leyendo y pensar, pensando. Tantas ideas han quedado en el tintero, tanto por leer, queda mucho por desarrollar a partir de unos pocos conceptos que hacen a la profesión en un nuevo escenario mundial, en una nueva ecuación civilizatoria donde nada es lo que fue y nada de lo que fue será, realmente quedan ideas que desarrollar desde la profesión, como:

– ¿Cómo se fortalece la libertad en una sociedad acogotada por el poseer? ¿Qué es el bienestar desde la vivencia de las personas, en el norte y en el sur? ¿Cómo se da la cohesión social en donde lo único que une a la sociedad es el deseo de acumular?

– Cómo se encuentra nuestro Planeta en todo este proceso de producción, en donde estamos poniendo en riesgo las generaciones futuras, en donde el lucro apunta a una obsolescencia programada con todo lo que estamos consumiendo.

 

BIBLIOGRAFÍA

Bazzo, W. (2017). La producción científica y tecnológica dentro de una nueva ecuación civilizatoria. Catedra: Ciencia, Tecnología y Sociedad, Modulo 2, Conacyt Paraguay.

Bauman, Z. (2007). Modernidad líquida (1st ed.). Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.

CARTA ENCÍCLICA LAUDATO SI’ (2015). Ciudad de Vaticano: Iglesia Católica.

 

 

  1. “(…) nivelación, igualación o repartición igual de algo” (en http://etimologias.dechile.net/?ecuacio.n).